© Laura Guerrero

Hay personas que pasan por la vida sin haber vivido, otras que sólo se pasean, que sobreviven, que pasan de puntillas… Pero también hay seres extraordinarios que pese a las dificultades luchan, ayudan y se reivindican. Hace algunas semanas atrás conocí a una de ellas. Él es Ramon Ibars, una persona mayor que ha participado en el XXV Congreso de la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica que recientemente se ha celebrado en Girona.

“¡Esto de anciano y viejo me revienta!”. Así empezaba Ramon Ibars su intervención en la que habló sobre el estereotipo y la visibilidad de las personas mayores. Él sabe bien de lo que habla, pues durante nueve años estuvo cuidando a Fina, su mujer afectada de ictus. Durante aquel periodo también se enfrentó a la falta de visibilidad de los cuidadores, personas que sufren, ayudan y acompañan entre las cuatro paredes de su domicilio, muchas veces con mucha menos ayuda de la que deberían recibir.

Para las enfermeras y enfermeros que compartían mesa con él, pero también los que estábamos entre el público, contar con la participación de una persona mayor como ponente es una auténtica gozada. Y especialmente alguien como Ramon, actor amateur, participante en el Aplec del Cargol y fundador de la Associació de Familiars i Malalts de l’Ictus de Lleida (Asociación de Familiares y Enfermos del Ictus de Lleida). Todo un ejemplo de una persona activa, empoderada y que pese a las pérdidas a las que se ha tenido que enfrentar, sigue adelante.

Ramon es junto a otras tres personas mayores protagonista del libro Dejando huella. Dieciocho visiones sobre las enfermeras geriátricas que acaba de editar la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica. Lo acompañan en las mismas páginas perfiles de enfermeras geriátricas, pero también otras personas mayores incombustibles: Anna Sabadell, María Mercedes Ferrín y María Teresa Giner.

Sus testimonios son la muestra de la fuerza de personas, ya de edad avanzada, que rompen moldes, autónomos, con ideas propias, que participan y se reivindican. Ninguno de ellos responde al prototipo de persona mayor que muchos vemos en la televisión: alguien dócil, flexible, que se deja llevar y que actúa casi como si fuera un niño bondadoso.

¡Gracias Ramon, Anna, María Mercedes, María Teresa, y tantos otros por dejarnos huella!

Written by Josep Paris