Personas mayores que dejan huella

© Laura Guerrero

Hay personas que pasan por la vida sin haber vivido, otras que sólo se pasean, que sobreviven, que pasan de puntillas… Pero también hay seres extraordinarios que pese a las dificultades luchan, ayudan y se reivindican. Hace algunas semanas atrás conocí a una de ellas. Él es Ramon Ibars, una persona mayor que ha participado en el XXV Congreso de la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica que recientemente se ha celebrado en Girona.

“¡Esto de anciano y viejo me revienta!”. Así empezaba Ramon Ibars su intervención en la que habló sobre el estereotipo y la visibilidad de las personas mayores. Él sabe bien de lo que habla, pues durante nueve años estuvo cuidando a Fina, su mujer afectada de ictus. Durante aquel periodo también se enfrentó a la falta de visibilidad de los cuidadores, personas que sufren, ayudan y acompañan entre las cuatro paredes de su domicilio, muchas veces con mucha menos ayuda de la que deberían recibir. Continúa leyendo Personas mayores que dejan huella

Los casi viejos de la revolución del 68

Este es mi abuelo. Nació a principios del siglo XX en la Mamola, un pequeño pueblecito de pescadores de Granada. Sólo dos calles de casitas encaladas, un pequeño ayuntamiento, un mercado con algunas tiendas de víveres y un cementerio blanco. Desde muy joven aprendió a salir a la mar a pescar y ya de mayor, casado y con hijos, llegó a ser patrón de un barco de pescadores en el barrio de La Barceloneta de Barcelona.

Mi abuelo aprendió a escribir ya de muy mayor –fue su yerno –mi padre- quien le enseñó las cuatro reglas para que nadie le tomara el pelo con su negocio-. Y finalmente falleció semanas después de sufrir un infarto en el comedor de aquellos bajos de la Barceloneta donde vivía con mi abuela. Yo sólo tenía trece años. Y me acuerdo.

Muchas veces me he preguntado que habría sido de la jubilación de mi abuelo materno si hubiera continuado viviendo algunos años más. Probablemente se habría desplazado casi todos los días a la cofradía de pescadores o a la casa del mar, donde aquellos viejos pescadores, que ya no salían a la mar, se reunían para mirar la televisión o jugar una partida de siete y medio. Y poco más. Continúa leyendo Los casi viejos de la revolución del 68

Los becarios de la experiencia

Más de la mitad de la población activa en España ya tiene entre 40 y 65 años, por lo que las plantillas de las empresas están siendo cada vez más maduras. ¿Pero qué hacen las organizaciones con ello? ¿Se han adaptado? ¿Han aprendido a valorar los conocimientos de estos trabajadores o sólo se ciñen a poner en valor las habilidades que aportan trabajadores más jóvenes?

Recientemente se ha publicado un estudio, realizado por IRCO –centro de investigación del IESE- que analiza cómo gestionar personas en una sociedad madura. Sus conclusiones son varias pero apuntan a la necesidad de poner en marcha políticas para promover estilos de dirección en las empresas sensibles a esta realidad, que promuevan el talento y no valorar por la edad sino por lo que son y pueden aportar como personas. Continúa leyendo Los becarios de la experiencia

Ganas de compartir ilusión en Firagran

Aproveché para hacerle una foto con mi móvil mientras pintaba frente a un caballete situado en el patio del Museo Marítimo de Barcelona, que este fin de semana ha acogido Firagran, la feria de actividades dirigidas a personas mayores por donde han pasado miles de asistentes. Se llama Manuel y hace ya tres años que participa en el concurso de pintura rápida.

Este año decidió participar una vez más en esta convocatoria, pero sin demasiado afán de ganar, puesto que ya arrasó en sus dos primeras ediciones. Echó mano de su imaginación para plasmar con su paleta de colores algo que sus ojos no han podido ver nunca: la figura de la estatua de Colón frente a los pináculos de una de las torres de la Sagrada de Familia de Gaudí.

Esta tarde, al recibir el primer premio, patrocinados por Grupo Mémora, no podía dar crédito. “Lo hice sin muchas ganas, pensando que este año le tocaba ganar a otros compañeros. El año pasado una mujer de 80 años de edad se quedó sin premio, la pobre, y pensé que ya le tocaba a otro”, repetía sin cesar delante del público.

“¡Lo siento, pero eres la leche!”, le espetó el pintor Pere Torrent (Peret), el principal artífice de la decisión del jurado. En fin, este año Manuel se ha ido, un año más, con el galardón bajo el brazo, esto sí un poco más sorprendido que en otras ediciones por un premio que imaginó para otro.

Pintar, cantar, bailar, andar, compartir experiencias, aprender sobre alimentación y también sobre final de vida –actividades que estos días se han ofrecido de manera gratuita en el marco de Firagran- son oportunidades para envejecer en salud, pero la actitud de Manuel va un poco más allá. ¿Por qué qué es envejecer en salud si no puedes compartirlo con los tuyos?