Warning: Illegal string offset 'face' in /home/catadevi/public_html/wp-content/themes/brixton/functions.php on line 325

© Rafael Trobat, 1997

¿Qué se esconde detrás de una imagen? ¿Qué historia sugieren los gestos de los personajes que un día, la mayoría de veces sin saberlo, se convierten en protagonistas del objetivo de un fotógrafo? ¿La imagen nos golpea, pero lo que perciben nuestros ojos y descodifica nuestro cerebro habla por sí sólo?

En esto andaba yo pensando el pasado fin de semana, tras visitar la muestra “Creadores de conciencia. 40 fotoperiodistas comprometidos” que hasta el próximo mes de febrero se puede visitar en Barcelona y que incluye las obras de reconocidos fotoperiodistas que con sus imágenes dan a conocer realidades inquietantes de países como Siria, Colombia, Venezuela o Egipto, así como situaciones que vimos en nuestro barrio o ciudad.

Mi pensamiento se originó a raíz de esta fotografía –que pueden ver en este mismo post-. Se trata de una imagen fuerte, que me golpeó por dentro: el cuerpo de una niña de corta edad estirado, casi como desvanecido por el dolor, encima de una lápida de la familia Lancero Solís. A poca distancia, quien parece ser el padre de la pequeña, con el rostro cansado, de quien parece estar profundamente afectado por la pérdida de un ser querido, se sitúa casi como reclinado encima de la cruz, observando la escena.

Sigue leyendo

Una tarde de viernes, 15 personas, muchos profesionales de la salud –enfermeras, médicos y trabajadoras sociales-, otros periodistas y también un profesional funerario. Todas han sido citadas en un tanatorio. Sólo saben que hablaremos entorno al hastag #hemosmatadoalamuerte, que en los últimos días se ha difundido por Twitter como la pólvora. ¿Qué va a pasar? Pasen y verán.

Entran, se sientan en las primeras filas de un oratorio, a la espera de que pase algo, pero los minutos pasan sin que ocurran, algunos se giran, esperando la respuesta de las cuatro enfermeras que hemos sido promotoras de la cita –Maite Castillo, María Zamora, Ester Risco, con el apoyo de un servidor-, hasta que se presenta el cortometraje La máquina del tiempo, que empieza a centrar el tema. ¿Entramos ya en el debate? Más silencio, más silencio, más silencio. ¡Qué incomodidad!

¿La muerte da miedo? ¿Cómo os aproximáis a ella? ¿Cómo la gestionas como profesional de la salud? ¿Y cómo mortal? ¿Os incomoda? Seguro que a muchos sí. Hablamos poco de ella, no nos damos tiempo para hacerlo, pero la muerte forma parte de la vida, porque lo único cierto es que morir morimos todos.

Sigue leyendo

Hoy le he pedido que escribiera su nombre y tras pronunciarlo sólo ha podido coger el bolígrafo, mientras mis dedos acompañaban los suyos, y trazar una línea débil y discontinúa en el papel en blanco. Después se ha quedado con la mirada perdida y los ojos casi cerrados mirando la mesa mientras movía el dedo índice como si fuera una estilográfica.

¿Queda algo de lo que fue mi madre? En algunos instantes sólo queda su sombra. El maldito Alzheimer se lo está comiendo todo. Tras el gesto de mi madre me he quedado cabizbajo y mi pareja ha tenido que salir de la habitación porque no ha podido contener la emoción. “Josep, tu madre ya no sabe escribir ni su nombre. ¿Qué queda entonces de su identidad?”, me dijo. A estas alturas ya nadie lo sabe.

Sigue leyendo

Primero fueron los comentarios reiterados, luego algunas pequeñas pérdidas de memoria, después las dificultades para poder mantener su ritmo habitual al andar. Hasta que le diagnosticaron lo que algunos ya nos temíamos. Hoy todavía participa en algunas conversaciones, aunque en ocasiones, se queda callada, con la mirada un poco perdida, como ausente.

Pese a su enfermedad, que anuncia que vendrán tiempos más duros, intenta, a pesar de todos los obstáculos, mantener su rutina de hacer ejercicio con sus piernas y de levantarse del sofá sin ayuda de nadie y mantenerse en pie. Es, ahora lo sé, su manera de reivindicar su autonomía, su personalidad, parafraseando sus palabras.

Sigue leyendo

Esta tarde, mientras volvía a mi casa después de bajar a comprar al supermercado, me he topado, casi por casualidad con un correfoc. Estos días mi barrio está de fiesta mayor y se suceden los conciertos y las muestras populares con la feria de atracciones que está instalada en una de las calles principales de la zona en la que vivo.

Bajaba pues por una de las calles peatonales mientras una pequeña multitud de personas, vestidas con pantalones largos, camisas viejas y algunos, los más valientes, ataviados con pañuelos en la cabeza para resguardarse de las chispas del fuego de las bengalas, seguían los demonios y diablos al son de los tambores.

Sigue leyendo

Page 2 of 512345